¿Yo, patriota?


No tengo patria. Desde pequeña me aburría cantando el himno nacional, peor si era la versión completa. Me daban tedio los días cívicos, la oda a la bandera, el saludo uno, y el dos también. No me gusta estar parada, no me gusta marchar. El patriotismo me huele a guetos, a rojos y cremas, a orgullo por la cerveza y el pollo grasoso, a Arjona. En nombre de la patria existe la xenofobia. Tantas guerras por cuidar fronteras físicas, cuando en las ideas estamos completamente conquistados. Mickey Mouse hasta en la pacha. Mi patria son mis amigos, la familia escogida, la gente que me hace reír y confiar en un mundo mejor. Asocio el patriotismo a los militares, a la bota en la cara, a obsoletos escudos. Hubo una época en que sí me sentí parte de un país. Pero eran tiempos de rock y de esperanza. Hace casi 20 años. Éramos jóvenes, felices e indocumentados. Soñábamos con construir una nueva nación donde cupiéramos todos. Bailábamos hasta el amanecer, coreábamos canciones que preguntaban ¿Cómo puede un hombre muerto sembrar semillas en un huerto? Teníamos esperanza en que la paz era algo concreto y no una moneda devaluada. Vuelvo a escuchar esas canciones Ya han pasado varios años, tu has crecido y yo crecí. La nostalgia me saca canas y no son verdes. Confieso que me entusiasma más celebrar los 20 años de la existencia de Bohemia Suburbana en mi vida, que una supuesta independencia de un país que nunca ha existido. Buscando la sonrisa que una patria me quitó. Rascando las heridas que un pasado me dejó. Y aquí voy y aquí estoy. Aquí te voy…

Autora: Lucía Escobar
Fuente: Las Otra Luchas

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