El día del trabajo y los niños que trabajan


El sábado pasado vino como todos los sábados, Manuel el señor que nos lava los carros, el aparte de lavar carros también lustra zapatos y en esta ocasión también necesitábamos darle lustre a unos pares de zapatos, así que le indiqué que por favor trajera la caja. Cuando saqué mi carro del garaje para que me lavara el carro, me di cuenta que venía con su hijo y que el muchachito era el que traía la caja de lustre, entonces Manuel me indicó que mientras el lavaba el carro le diera los zapatos a su hijo que él iba a lustrar. El muchachito se quedó adentro del garaje y su papá afuera, entonces entre a traer los zapatos y se los fui a dejar, cuando se los di le pregunté ¿Cómo se llamaba? Rolando, me dijo y le indique que me avisara por la ventana de la sala cuando ya estuvieran listos. Cuando iba de regreso al comedor donde yo me encontraba deleitándome con un Whisky previo al almuerzo, venía pensando lo mal que me sentía de entregarle a un niño como de 10 años mis zapatos para que me los lustrara, en cuanto llegué al comedor le dije a mi mamá con quién estaba conversando “Este el problema de este país, hay niños trabajando y nos parece normal, este niño debería estar estudiando en la escuela o debería estar jugando, no aquí lustrándome a mí los zapatos” y proseguí “Lo peor de todo es que en lugar de preguntarnos ¿Por qué en este país hay niños trabajando? ¿Por qué hay niños que en lugar de estar disfrutando como nuestros hijos de esta época tan hermosa de la vida tienen que trabajar? Este es el problema de Guatemala, no nos ponemos en el lugar de los otros y no hacemos nada como sociedad para cambiar esta situación, que hayan niños trabajando es una muestra clarísima del fracaso tan grande del sistema en que vivimos y ni siquiera nos tomamos el tiempo de pensar en ello, lo ignoramos y hay incluso quienes se dan hasta el tupé de verlos por encima del hombro y tratarlos mal”.

El 1 de mayo día del trabajo cuando me alistaba para ir a la Antigua a pasear, estuve viendo las redes sociales y en Facebook me encontré la imagen que ilustra este post e inmediatamente pensé en Rolando, el hijo de Manuel que me había lustrado los zapatos el sábado y cuando leí el mensaje que acompaña la imagen monté en cólera, este decía “También para tod@s los niñ@s trabajadores en cualquier labor, nuestro reconocimiento en este Día del Trabajo !!!! Felicidades.”

¿En qué cabeza cabe desearle Felicidades a un niño que se ve en la penosa necesidad de trabajar en este ingrato país? Y me volvió el mismo pensamiento del sábado ¿Cómo nos hemos vuelto tan indolentes? ¿Cómo podemos ver esto y pensar que está bien? ¿Cómo podemos ser tan indiferentes ante este flagelo que sufren tantos niños de nuestro país? ¿Cómo no hacemos nada para evitar que esto suceda? Lamentable realmente esta deshumanización que padecemos, porque si vemos esto con esta normalidad e indiferencia ¿Cuándo vamos a hacer algo para cambiarlo? Tuve el impuso de hacer mi comentario más ácido a quien publico esto y puso ese insolente “felicidades” pero me abstuve, sin embargo al día siguiente cuando entre para capturar la imagen para escribir este post encontré que aparte de 42 “me gusta” había 3 comentarios y el último decía “Que tristeza que en mi lindo país, sea aceptado el trabajo infantil. Este niño debería de esta en la escuela desarrollando sus habilidades y facultades, No al trabajo infantil. Si a darle un CHANCE a nuestros niños, no importando en que hemisferio del mundo vivimos.” Y esto me devolvió la esperanza, al encontrar a alguien que pensaba como yo, así que los invito a que digamos No al trabajo infantil en Guatemala y cualquiera que sea el ámbito de la sociedad dónde nos desenvolvamos trabajemos en cambiarlo para que en un futuro los niños de nuestro país no tengan necesidad de trabajar, aunque hasta el decirlo parezca una quimera.


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