Yo exijo justicia

Juicio genocidio Guatemala
He seguido el Juicio por genocidio contra Ríos Montt y Rodríguez Sánchez porque en un país como Guatemala con un racismo tan enraizado el sólo hecho que los marginados de nuestra sociedad como lo son las comunidades indígenas del país por primera vez en nuestra historia pudieran tener acceso a reclamar justicia y hacer escuchar su voz, me parecía un acontecimiento histórico y un gran paso adelante para una sociedad tan excluyente como la nuestra.

No lo seguía día a día, pero si leía alguna noticia al respecto en Internet y en El Periódico que es el diario que recibo y cuando miraba algún noticiero ponía especial atención cuando la noticia hacía referencia al juicio. Cuando fui leyendo y escuchando los testimonios de la parte querellante, los indígenas ixiles, me empecé a interesar más en el tema porque cada declaración me fue horrorizando día con día, cuesta creer que en aras de reprimir una lucha guerrillera el ejercito de mi país haya hecho lo que hizo con la población civil indígena que nada tenía que ver, ojo que no estoy hablando de los guerrilleros, evidentemente en una confrontación armada suelen haber muertos de ambos bandos y algunas víctimas inocentes, pero de eso a llegar a las aldeas a matar niños, ancianos, mujeres, mujeres embarazadas, a violar mujeres, a quemarles sus casas, matar sus animales al extremo de desparecer del mapa varias aldeas o lo que es lo mismo exterminarlas, hay una distancia enorme y para mí si son hechos execrables.

Desde luego también leía como la parte acusada, en este caso el ejercito, más el sector empresarial por medio del Cacif, los columnistas de varios diarios e incluso el Presidente del País, unían sus voces y declaraban en coro en Guatemala no hubo genocidio. Su discurso es en resumen, aquí no hubo genocidio, si hubo excesos pero eso es parte del conflicto armado y del pasado, hay que olvidar, hay que ver hacia adelante, esto lo promueven ONG’s y países nórdicos que son unos extranjeros entrometidos que apoyan a los ex guerrilleros que quieren seguir viviendo en el pasado y a expensas de su apoyo económico, se está polarizando el país, están fomentando el odio entre hermanos, se está irrespetando a las víctimas, que juzguen a los guerrilleros, etc.

Yo me preguntó ¿Si estás víctimas inocentes de la guerra no fueran indígenas pobres de comunidades olvidadas sino fuéramos los capitalinos que vivimos en la zona 10, 14 y 15, por ejemplo, pedirían el mismo olvido? ¿Me pregunto si a mí me hubieran matado a mi abuelito, si a mi mamá la hubieran violado y matado, si hubieran matado a mis hermanos, si hubieran quemado mi casa, estaría de acuerdo con mirar hacia adelante y aceptar el olvido? ¿Cómo se sentirían los papás de Cristina Siekavizza si les dijeran, olviden la desaparición de su hija y sus nietos y miren hacia adelante? Yo pienso que pedir el olvido, no sólo es mezquino sino también es un irrespeto total por las víctimas inocentes enterradas en esas fosas que encontraron en las zonas militares y por sus familiares sobrevivientes que por primera vez luego de 30 años pudieron alzar su voz, contar su tragedia y pedir justicia. Cualquiera de nosotros que hubiéramos vivido una situación similar pediríamos justicia ¿O no?

Otra cosa que me espanta es ver como dicen con una simpleza y tranquilidad si hubo masacres, si hubo matanzas terribles, pero no hubo genocidio y entonces cómo el delito que se está juzgando es este, no procede, volteemos la página y aquí no ha pasado nada. Claro, negar las masacres es imposible, las pruebas son elocuentes, las reconocen porque no les queda de otra, pero no inmutarse ante lo sucedido, verlo con esa indiferencia, honestamente me da pena y tristeza. Y la única razón que le encuentro es porque las víctimas “son inditos” no puedo achacarle a otra cosa más que al cruel racismo que practicamos en este país esa indiferencia, ahora sí no me queda duda que a los indígenas los miramos como ciudadanos de última clase, sin derecho a nada más que a ser nuestras sirvientas las mujeres y nuestros jardineros los hombres para los que vivimos en la ciudad y los labriegos y campesinos en el campo, nunca, pero nunca un guatemalteco, un compatriota, un ciudadano con los mismos derechos que yo. Aún así leo en las redes sociales como algunos claman que no vengan extranjeros a fomentar el odio entre hermanos me pregunto ¿Cuáles hermanos?

El juicio avanzó y pienso que cuando un testigo de la defensa, menos mal que era de la defensa, acusó al Presidente Pérez Molina de haber ordenado y ejecutado este tipo de acciones contra las poblaciones indígenas y ante la posibilidad de una sentencia condenatoria para los generales y además incluso abrir la puerta para llevar a los tribunales al mismísimo Presidente y a muchos otros ex militares y ex patrulleros, inmediatamente cundió la alarma y se vieron movimientos precisos para detener el juicio. El presidente llama a su despacho a la Fiscal General, indaga sobre el testigo que lo acusó, ¿Qué más le dijo a la Fiscal? posteriormente 12 ilustres guatemaltecos incluyendo 4 de los signatarios de los acuerdos de paz emiten un comunicado haciendo ver que el Juicio puede romper el proceso de reconciliación iniciado con los acuerdos de paz y que esta acusación de genocidio, implica –de consumarse– el peligro inminente de que la violencia política reaparezca ¿Qué sugerían con el comunicado, detener el Juicio para evitar esto? Este comunicado honestamente olió muy feo, ese día escuché a dos de los firmantes en Canal Antigua uno era Adrián Zapata y otro el ex Ministro de Gobernación en tiempo de Arzú y me pareció ridículo que dijeran “que no se oponían al juicio” que simplemente emitían esa alerta, perfecto ¿Porqué la emitieron precisamente en ese punto del juicio?, si esa era su opinión pudieron haberlo hecho cuando el proceso pasó a debate, cuando inició el juicio ¿Por qué en este preciso momento?

A los dos días de esto, la Corte de Constitucionalidad sorpresivamente emite una resolución dónde le ordena a la Juez Carol Patricia Flores que su judicatura restituya al Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) lo ordenado en el amparo interpuesto contra la decisión que el 23 de noviembre de 2011 trasladó a Miguel Ángel Gálvez el caso contra el militar Héctor Mario López Fuentes, único sindicado en aquella fecha y que la juzgadora debe “recibir las actuaciones” y dar “exacto cumplimiento” al amparo provisional otorgado a CALDH. Las anteriores resoluciones fueron suficientes para que la jueza decidiera dejar sin efecto todo lo actuado del 23 de marzo de 2011 en adelante, y anular el juicio por genocidio y delitos contra deberes de la humanidad, que hasta ese día se realizaba contra Ríos Montt y Rodríguez Sánchez. No debo, ni puedo emitir opinión en torno a lo actuado por la Corte de Constitucionalidad puesto que no soy abogado, pero tampoco me puede pasar desapercibido el momento tan oportuno para los acusados que la Corte emitiera esta resolución de un amparo solicitado año y medio antes y que de un zarpazo anuló el juicio y que después de lo sucedido esta semana la única opción que se vislumbra es que el Ministerio Público empiece de nuevo o que definitivamente no haya juicio.

El estado de derecho es fundamental para convivir en una sociedad democrática y civilizada y por eso quiero creer que en nuestro país, nuestro sistema judicial le permita a estos conciudadanos de las comunidades indígenas del área Ixil, que fueron vilmente violentados en todos sus derechos a tener un juicio justo y exigir justicia para ellos y sus familiares muertos como hasta hace unos días lo habían logrado.

Aunque algunos guatemaltecos argumenten que este juicio le está causando un gran daño a nuestro país yo me pregunto ¿Y el daño horrendo a que fueron sometidos estos guatemaltecos qué? Debe quedar impune para evitar que el mundo nos tache de genocidas, debemos pedirles a los indígenas ixiles que aparte de todo lo que perdieron y sufrieron también sacrifiquen su legítimo derecho de pedir justicia, ¿Cómo pedirles después de exponer todos los horrores que lo olviden y que pasen página para seguir adelante? si también el mismo estado que les causó este daño les ha negado el acceso a los servicios, la educación y el desarrollo, recientemente el Presidente visitó el área Ixil para hacerles entrega de la bolsas seguras, es decir que después de haber eliminado a muchos, desplazado a otros, 30 años después este grupo de guatemaltecos siguen viviendo como en la época del conflicto armado en situación de extrema pobreza y subdesarrollo, porque ni eso hemos podido hacer por ellos.

Podría seguir escribiendo párrafos y párrafos de todas las reflexiones que me ha causado este juicio y que me hizo voltear a ver de nuevo el sufrimiento y la tragedia de estos compatriotas, porque en la comodidad de mi vida los había olvidado, al final creo que si ya no hay juicio al menos los indígenas ixiles lograron que el mundo los escuchara, pudieron alzar su voz, pudieron contar su miserable historia y ojalá que al menos un poco les alcance para rescatar su dignidad. En un país como el nuestro tristemente tan sólo eso ya sería un logro. Y también espero que el hecho de ver esta realidad y escuchar estas voces sea el punto de partida que nos permita empezar a construir una sociedad incluyente, crear una sociedad para todos los guatemaltecos sin discriminación alguna (me permito el derecho de soñar).

Por eso yo en mi calidad de ciudadano guatemalteco, en mi calidad de ser humano, por la profunda indignación y tristeza que me han causado los horrores a los que fueron sometidos los indígenas ixiles siento el deber moral de apoyarlos en el rescate de su dignidad y de sus vidas, y por eso me uno a su voz, por eso yo exijo justicia.

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